Un boliviano (o boliviana) ha empezado a cobrarse con nosotros lo que nuestros antepasados les quitaron a ellos. Y mira que les digo que la culpa en verdad fue de los italianos, pero nada. Hoy en La Paz nos han robado (novatos que somos) en nuestras narices, y sin darnos cuenta. Una mochilla de Joaqui, donde llevábamos mi gorrito, un par de jerséis de ellas, regalos que habíamos comprado y nada más. Perdida económica poca (la mochilla en si era lo más caro), pero da un poco de rabia, sobre todo cuando ha sido tan descarado.
Quitando la anécdota fea del día, esta mañana hemos aprovechado para bajar a La Paz y hacer un poco de turismo y compras. Hemos estado en el Museo de Arte Nacional, que es bastante pequeño pero tiene un par de tesoros muy interesantes. La pena es que no dejaban hacer fotos en las salas de los cuadros (y en cada una había un policía armado con cara de pocos amigos), pero me quedo con dos que me han parecido espectaculares. Uno de ellos, Tarde de Domingo, era de tonos muy oscuros (el negro era prácticamente el único color, acompañado de marrones), y hecho a base de trazos rápidos, donde veíamos a un campesino pegado a su radio y a su vaso, con la cabeza gacha. Transmitía una horrible sensación de monotonía, tristeza y agonía que daban escalofríos. El otro cuadro, que en realidad eran cuatro, se llamaba Los evangelistas, y me gusto mucho por su colorido, y sobre todo por las expresiones de los rostros, muy logradas.
Tras demostraros mi gran sapiencia en arte, comentar que el resto de la mañana la pasamos de compras, visitando la calle conocida por las tiendas de artesanía, y hay cosas chulísimas. Tengo que volver, para re-comprar lo que nos han levantado hoy, pero bueno, el coste no era mucho. También hemos visitado la Basílica de Nuestra Señora de La Paz, también convento de monjas, y me ha sorprendido encontrarme allí de nuevo a los tipos que custodiaban el museo. Aquí hay policías armados en todas partes. También dentro había, y me sorprendió mucho, unos señores acompañados de su perro. No parecía que ninguno fuera invidente, pero nadie les decía nada, así que debía ser lo normal. Nunca había visto tal cosa.
Y de nuevo el dinero. Un europeo que viene aquí de vacaciones es asquerosamente rico. Hemos comido en un sitio que esta de moda, en plan para familia y niños, con payasos, tigres y osos gigantes, música de fondo, y similar parafernalia, además de ladrones profesionales, ¡pues es donde nos han robado! Hemos pedido un plato cada uno, en plan hamburguesas tochas, alitas y ensalada para acompañar, varias cervezas, helados gigantes de postre, y el costo total apenas 20 euros. Uno come felizmente, y luego sale a la calle, y se siente como el culo al recordar y ver lo que hay. Punto negativo.
Para las cuatro ya estábamos de vuelta, y esta tarde había programado preparar un ateneo (el equivalente a un festival de navidad, obras de teatro, música, lo que cada uno quiera hacer), y tenía en parte miedo y en parte ilusión por lo que fueran a hacer. Como ya he dicho son grandes artistas en potencia, tienen cualidades ocultas que no salen a la luz, pero que cuando lo consiguen, brillan con fuerza, y esa era mi ilusión. Por otro lado mi miedo es que no muchos decidieran participar, en parte porque no llevamos la dinámica diaria de un campamento normal, ni tenemos semanas para animar y convencer, y en parte porque es el día libre de los mayores, y contra eso es difícil luchar.
Al final han salido cosas chulas, como acrobacias por parte de los del Bolivia (todo un logro, de verdad), una obra de teatro genial llamada El niño al que le pico una gallina (gracias Mañas), descojonante, magia por parte mía y de Gian Carlo (genial mago, casi profesional), la actuación típica de enanitos que a veces queda mal, pero que en esta ocasión dio risas para aburrir, y bailes típicos del folklore boliviano, por parte de las misioneras por un lado, y de algunos chicos por otros. Me invitaron a participar y no lo hice nada mal, aparte de que fue divertido de narices, y me permitió hacer grupo con ellos.
¡Viva la magia! Te permite volar hasta donde quieras, y hacía allí vamos.
PD: El día de hoy me ha dado más frases de autobuses, a saber, Tu envidia es mi bendición, Yo barro en casa, Guerrero de la carretera, Limbercita Arco Iris, Mis tres angelitos, Dios es la Fuerza de la Naturaleza y el Amor, Como yo no hay 2, Nueva Generación, Urvan, Fiquiño II, Señor de Santiago, El placer de volar, y Dios es Amor. Disfrútenlas.
PDD: Mañana sin falta les cuento lo del referéndum, que se me va pasando día a día.
Tras demostraros mi gran sapiencia en arte, comentar que el resto de la mañana la pasamos de compras, visitando la calle conocida por las tiendas de artesanía, y hay cosas chulísimas. Tengo que volver, para re-comprar lo que nos han levantado hoy, pero bueno, el coste no era mucho. También hemos visitado la Basílica de Nuestra Señora de La Paz, también convento de monjas, y me ha sorprendido encontrarme allí de nuevo a los tipos que custodiaban el museo. Aquí hay policías armados en todas partes. También dentro había, y me sorprendió mucho, unos señores acompañados de su perro. No parecía que ninguno fuera invidente, pero nadie les decía nada, así que debía ser lo normal. Nunca había visto tal cosa.
¡Viva la magia! Te permite volar hasta donde quieras, y hacía allí vamos.
PD: El día de hoy me ha dado más frases de autobuses, a saber, Tu envidia es mi bendición, Yo barro en casa, Guerrero de la carretera, Limbercita Arco Iris, Mis tres angelitos, Dios es la Fuerza de la Naturaleza y el Amor, Como yo no hay 2, Nueva Generación, Urvan, Fiquiño II, Señor de Santiago, El placer de volar, y Dios es Amor. Disfrútenlas.
PDD: Mañana sin falta les cuento lo del referéndum, que se me va pasando día a día.
No hay comentarios:
Publicar un comentario