miércoles, 6 de agosto de 2008

En busca del tesoro de los Incas

La frase “¡Que lindos juegos preparan ustedes!”, dicha desde el corazón por un emocionado chico de 15 años, es algo que le llega a uno.

Y eso que ha sido la cosa más simple y boba del mundo. Hoy hemos tenido día temático, sobre los Incas. Por la mañana fuimos pasando por los pabellones de Bolivia (que caoooooooooooooooooooos), Alemania y Japón para preparar unos disfraces típicos: bolsa de basura amarilla, y cartulina para hacer plumas. Prometo que jamás he visto a unos chicos currarse con tanta ilusión unos disfraces, buscando iconografía tiwanaku y chiripa, y pensando maneras de complementar el disfraz. Los más pequeñines el disfraz no lo decoraron, pero a cambio se inventaron unas historias y unos juegos ellos mismos, y no paraban de preguntar cuando empezábamos la aventura.

Por Italia no pasamos, ya que los mayores nos ayudaron durante la tarde siendo ellos los que hacían las pruebas (es lo que tiene ser solo cuatro monitores). Su disfraz, ya por falta de medios, fue más simple, solo unas tiras en la cabeza y unos rayajos en la cara, pero se metieron del todo en el asunto y les encanto. Ahora piden participar más, no solo como ayudantes si no también como jugadores. ¡Y piden pruebas difíciles!

En serio, para cualquiera que hayáis hecho campamentos, lo de hoy ha sido lo más simple que he visto en mucho tiempo. Los grupos, mezclados, tenían que buscar a los del Italia, escondidos, para que les pusieran pruebas y les firmaran la cartilla. Cuando habían hecho todas, conseguían el mapa del tesoro, punto final.

Sin embargo, que alegría, y que felicidad. Que satisfacción. Fue al acabar el juego cuando hablando con varios no podía evitar emocionarme. Tenían un brillo en los ojos, una descarga de adrenalina por todo el cuerpo que pedía más, que en pocos chicos se ve. Vaya, en un campamento siempre hay chavales que se flipan más, que les gusta más, y que se motivan más, pero cuando ves esto en prácticamente los 90 chicos de la Ciudad del Niño, algo te toca dentro.

¡Que les ha gustado! Y mucho. Teníamos miedo al respecto, sobre todo entre los más mayores, pero eh, prueba superada. ¿Y el tesoro? Un chupachups y un regalo para cada uno. ¿Qué regalos? Calcetines, gorras, bufandas y peluches, según tocara. Y dios mío la ilusión y las caras que se les han puesto ante estas cosas, ante las cuales la mayoría de nosotros pondríamos cara de circunstancias.

Si, hoy estoy emocionadísimo, y muy contento. Hoy siento de verdad que les he dado algo, que he podido entregar un poco de alegría. Y se que mis compañeras también lo sienten así, pues hoy estábamos todos en una nube. También es cierto que en todo lo que llevamos hasta ahora hemos entregado igualmente muchísimo, porque la base que poco a poco estamos construyendo con el apoyo escolar es importante, sobre todo en matemáticas. Pero no se, debe ser que ya llevamos casi la mitad de la estancia, que vemos el final.

Jo, el final. Hoy he descubierto que esto no va a ser como un campamento normal. En esta ocasión me va a doler en el alma partir. Lo comentaba hoy a mis compañeras, y aunque se que no es así, siento un poco que doy con la mano derecha lo que quitare con la izquierda cuando parta. Pero también es cierto que soy algo sensiblero para la gente que conozco y que en el fondo se que difícilmente volveré a ver alguna vez.

En fin, sentimientos y emociones. Hoy pretendía ser breve, así que me despido ya. Mañana vamos a Copacabana, cuna de la civilización Inca. Ya os contare.

¡Abrazos!

PD: Hoy si que me cuesta escoger las fotos, pondría mil. Lo curioso de todos modos es que cuando publique esto no colgare las fotos de hoy, si no las del día 30 para adelante. Dudo mucho que me de tiempo.

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