martes, 19 de agosto de 2008

Acabando que no es poco

¡Lunes y martes! Finalmente ayer no pude colgar lo que había escrito nuevo, y no creo que vaya a ser posible, así que lo que haré será seguir escribiendo y ya cuando llegue a Madrid (tres días…) colgare todo lo que me falta.

Tres días, y ni eso. Originalmente teníamos el viernes hasta bien entrada la tarde para despedirnos de los chicos y demás, pero hemos llamado a Aerosur para confirmar nuestro vuelo y resulta que nos lo han adelantado a la madrugada. En definitiva, nos quitan las horas que habíamos pensado para despedirnos de los chicos y demás, con lo que hay que apretujarlo todo.

Hablando de despedidas, hoy día hemos pasado a los chicos una selección de las fotos de todo el mes, en dos sesiones (pequeños, mayores). Ha sido muy especial y emotiva, y les ha encantado. En concreto los mayores ha habido un momento en que empezaban a celebrar la aparición de cada foto con ovaciones, aplausos y abucheos al protagonista de la imagen, todo con muy buena onda. Es duro, ya nos vamos, y da mucha pena. Preparar la presentación, escucharla con la música, buscar entre todas las fotos las idóneas. Aiiiiiiiiiiiiiiiiins.

Estos dos días, como ya os dije, teníamos seminarios de sexualidad con los chicos de secundaria, y la verdad ha ido muy bien. Pocas risitas, interés, seriedad y participación, con lo que muy gratamente sorprendido. Mañana tenemos un último seminario, esta vez con profesores, siendo el tema “la unidad en el claustro de profesores”. La idea desde Madrid era haber hecho esto en la universidad, pero por distintas razones no ha podido ser, así que contentos estamos de poder hacerlo por lo menos con los profesores del colegio de la Ciudad del Niño. Por la tarde tendremos tiempo para con los chavales, y el jueves será de despedida, tanto de los chicos (¡de postre les compraremos helados para todos!) como de los misioneros y Gian Carlo (¡es además su cumple, 68 añazos!). Nos iremos de cena y de cervecitas.

Se acaba. Que pena. Va ser dura la separación, pues siento que me he vinculado mucho con los chicos en general, y con varios en concreto, y se le encoge a uno el corazón al pensar que nunca volveremos a verles. Pues hay que ser realistas y sinceros, tanto con nosotros mismos como con ellos. Sin embargo, creo que todos nos quedamos con un grano de cariño en el corazón, y con buenas lecciones de vida en la maleta, tanto los que nos vamos como los que se quedan: muchachos, educadores, profesores y misioneros.

Para terminar, un recordatorio para todos, o quizás una lección para el que no lo supiera: sed generosos, sed entregados, pues el que da al final recibe muchísimo más de lo dado.

Un abrazo a todos.

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